Joyas eróticas inspiradas en antiguos colgantes procedentes de la cultura IBERA desarrollada entre los siglos XI y VI antes de Cristo.

Los antiguos escritores griegos llamaron IBEROS a los pueblos que habitaban la zona costera que va desde el sur del Languedoc-Rosellón hasta Alicante, penetrando hacia el interior por el valle del Ebro, por el valle del Segura, gran parte de La Mancha meridional y oriental hasta el río Guadiana y el valle alto del Guadalquivir.
En la cultura de estos pueblos la sexualidad era de gran importancia ya que la vida humana era muy corta (30-40 años). A los colgantes o amuletos eróticos (casi siempre falos) se les atribuían poderes que conferían potencia sexual y fertilidad a quienes los utilizaban y con ello aseguraban una buena descendencia que era vital para conservar el clan y tener una vejez más llevadera.
Para confeccionar estas joyas se ha utilizado el procedimiento de fundición a la cera perdida, la misma técnica que usaban los artesanos de la época aprendidas de fenicios y griegos que navegaban hasta estas costas del litoral mediterráneo.

